sábado, 7 de agosto de 2010

20 años, 2 decadas

Hoy cumplo 20 años.

2 décadas de vida, de lo que pienso yo, o al menos tengo esa impresión, de que he vivido una vida corta, sin mucha experiencia, pero buena, llena, como todas de alegrías y tristezas.

La definiría como una vida normal, común y corriente, no me gusta usar ese termino de común y corriente pero, así siento que han pasado 20 años, 2 décadas.

Hoy reflexiono de cómo cambie tan solo en el último mes, en este verano, y que fue el verano más hermoso que viví.

Me han pasado muchas cosas en estos 20 años, si comienzo desde mi infancia, tuve una muy bonita, me gusto, con muchas diversiones, con mi familia a lado, en general tengo mi infancia llena de recuerdos felices. Solo hay un pequeño recuerdo que es muy importante para mí, porque creo que esa situación cambiaria mi vida. Todavía me da vergüenza, no quisiera que me diera vergüenza pero me da.

¿Qué situación? La de mi primo, no abusando de mi, así no lo llamaría, porque no hubo sexo, pero si caricias. Pienso que eso me marco mucho. Pero no estoy del todo seguro.

Ese es el único pequeño tormento que me quedo de la infancia. La demás fue una saludable infancia a lado de mi hermano como compañero inseparable de juegos. Mi hermana también se nos unía de vez en cuando, aunque ella era un poco más chica.

Después de la infancia pase una bonita primaria y una terrible secundaria. Claro no sin contratiempos y obstáculos en el camino. Yo siempre fui un poco delgaducho (lo sigo siendo) apegado a las personas que quiero, detallista y muy enamoradizo (lo sigo siendo).

Así que en la primaria y secundaria (mas en esta) una persona como yo no se libra sin antes pasar por personas que quieran molestar, así que no fue la excepción y sí me tope con comentarios, con personas que me dijeron muchas cosas, sobre todo que era gay, puto, joto, lo que se les ocurría para molestar. Y la verdad es que no estaban equivocados, pero de igual forma me afectaba porque de repente ser el centro de atención por una cosa así y más en México, en este hermoso país de contrastes es algo que no es placentero. Pero al final aprendí a ganarme el respeto, sobre todo porque crecí y cambie un poco y madure.

Así pase a la que considero la mejor etapa de mi vida, que es la preparatoria, en donde ya me creía un niño grande, que empezaba a cuestionarme que iba a hacer, como le iba a hacer para sobrevivir, cuando iba a tener mi primera relación sexual, que iban a decir de mi cuando estuviera más viejo y sin una novia aun. Todas esas dudas me asaltaban, pero afortunadamente conocí a muchas personas que realmente valen mucho la pena y que, sin que yo se los pidiera, fueron increíbles conmigo, me aceptaron sin cuestionar, se hicieron mis amigos sin una sola pregunta de por qué era como era o porque actuaba como actuaba, y así aprendí a no ser introvertido y pasar a ser mas social y sobre todo a confiar en las personas.

Y fue entonces cuando me enfrente a la muerte de cerca. Una amiga a la que frecuentaba demasiado y teníamos esa chispa de amistad que uno presiente será una buena y larga amistad de por vida, muere. Con ella sentía que podía ser yo, o al menos en parte porque nunca le eh dicho a nadie mi “secreto” pero ella lo intuía muchismo.

Y un 25 de diciembre paso la delicada línea entre estar vivo y no estarlo.

Ella se había ido de vacaciones con su familia y se fue para nunca regresar. Se fue y nos despedimos una noche fría sin estrellas, e iluminada de amarillo por la luz de la calle.

Tengo grabado en mi mente que usaba una chamarra color vino con su gorro puesto y justo en las orillas de ese gorro, alrededor, tenía unas decoraciones como de peluche. Era una buena chamarra y con esa se despidió en la esquina de mi casa y se fue para no regresar.

2 días después, estaba en la oficina de mi papa, supuestamente trabajando, cuando suena el teléfono y me llevo una sorpresa al contestar; era una amiga que teníamos en común y me dice que Yolis había muerto en un accidente en la carretera. Después de esa llamada el día y creo que mi vida se transformo y dieron un giro. Ese día y el siguiente del funeral y demás cosas que suceden cuando alguien se muere estuve en automático y solo tengo pequeños fragmentos grabados con fuego en mi mente, como el momento en que su pequeño ataúd blanco se hundía en la tierra o cuando vi su cara hinchada en el ataúd cuando la estaban velando, en una noche, igual: fría y sin estrellas, el cielo negro azabache.

Tuve que reponerme y tuve que enfrentar la preparatoria después de ese suceso y afortunadamente me repuse muy bien y enfrente con nuevos ojos a la vida y me hice de los mejores amigos y de unos no tan mejores pero que en el fondo se que nos apreciamos.

Y luego vino la universidad en donde se decide el rumbo que le quieres dar a tu vida y con esto vinieron las angustias de las universidades a las que quieres ir, los exámenes de admisión, las ultimas notas de la preparatoria y la angustia de los finales, todo esto mezclado con la duda que siempre me asalto de estar haciendo lo correcto, de sí estaba eligiendo la carrera correcta.

Y todo salió muy bien, me aceptaron, entre, me emocione, me gusto, me decepcione, y sigo en este camino largo, para poder convertirme en un buen doctor.

Antes de terminar la historia de mi vida en 3 hojas, quiero recordar el 2010 como uno de mis mejores años, porque tuve la oportunidad de ir a Francia y conocer gente de culturas muy diferentes a la mía y hacer amigos y conocer parís, conocer el ritmo de vida y adentrarme un poco en la vida parisina, la cual me encanto y espero volver para quedarme, por al menos un tiempo. Pero no solo el 2010 me trajo esa increíble experiencia, también me trajo mi primer amor correspondido, como ya dije yo soy muy enamoradizo y muchas veces sufría por no poder decirle a nadie que me gustaba un chico y era un sufrimiento doble, porque además de no poder decirle eso a alguien, sabía que ese chico era heterosexual, que no había oportunidad de tener nada con él y tampoco le podía comunicar eso al chico en cuestión. Así que sufría mucho por ese motivo, hasta que un día en un chat de mala muerte, buscando cybersexo, me hablo alguien y no sé porque pero hubo esta chispa de confianza hacia mí y hacia él que hizo que nos conociéramos a pesar de ser de ciudades diferentes, separadas por 3 horas de distancia. Hubo coincidencias, hubo conexiones familiares de él, hacia mi ciudad, hubo suerte. Y nuestro pequeño cybersexo se transformo en visita de él viniendo a mi ciudad. Después de un paseo por mi ciudad hubo eso que hay cuando 2 personas se conocen y están a gusto el uno con el otro y sienten que será una buena amistad, o al menos eso me pareció el primer día, cuando le mostré la ciudad; sucedió algo ese mismo día en la noche, en mi carro, afuera de la casa de sus tíos que habitan en mi ciudad, cuando teníamos agarradas nuestras manos, cuando me tenía que ir porque mi mama me había marcado, cuando tenía ganas de experimentar mi primer beso con un hombre, y al fin él formulo la pregunta que yo quería, pero que no me atrevía: ¿Te puedo dar un beso?

Y fue cuando di mi primer beso, el primer beso que realmente quería dar y fue un beso tan pasional, tan largo, o al menos así me pareció, algo hizo click, pero esta vez en mi corazón, o en mi cerebro donde este sentimiento se genera tan rápido y tan potente. Fue el rose de los labios, fue el rose de la piel que está entre la nariz y labio superior de Ulises que raspo un poco mi piel, mis labios, fue un roce de una piel un poco mal rasurada la que hizo que mi cabeza diera vueltas, que las emociones me llevaran a enamorarme de él en ese instante.

Y este verano fue doblemente sorprendente y doblemente el mejor verano de mi vida porque después de la increíble experiencia de Paris, tuve la oportunidad de ir a visitar a Ulises otra vez y conocer la ciudad y tener una increíble noche con él y amanecer junto a él, en una mañana hermosa con un sol increíble iluminando las blancas sabanas del cuarto y poder abrazarlo y caer más en las manos de este peligroso mundo del amor. Un amor, seamos realistas un poco complicado por lo separado de nuestras ciudades, que tiene muchos espacios de tiempo vacios, en donde se queda suspendido ese idilio, y es precisamente en esos espacios de tiempo cuando el tiempo juega en contra mía, porque es un arma de doble filo, puede hacer mas fuerte este lazo que se extiende más de 250 km al sur de mi ciudad o lo puede debilitar hasta romperlo y dejar una gran abertura en mi corazón. Porque él es el primero y el primero es el que más duele, con el que más intensidad se quiere y también con el que más intensidad se duele.

Después de todo esto, después de todas las experiencias vividas me dio una depresión, por dejar a Ulises y por pensar en mi futuro de nuevo, que voy a hacer, como le voy a decir a mis papas que me gusta un hombre, como le voy a decir a mis amigos, a mis hermanos, a mi familia a los que conozco, que la persona que hace que mis días tengan sentido, que cada vez que me manda un mensaje, que me habla, que me contesta, mi corazón late con más fuerza y con una vitalidad enorme, como les diré que es un hombre.

¿Con que me enfrentare en mi futuro? ¿Podre formar una familia? ¿Estaré solo? ¿Estaré acompañado? ¿Compartiré una casa con un hombre que me haga feliz? ¿Con una mujer y una familia que me haga infeliz? Estas preguntas me quiebran la cabeza, me destroza pensar que es mi segunda década de vida y que tarde o temprano me enfrentare al mundo yo solo sin que nadie me proteja como lo han hecho mis padres.

Pero sobre todo, un día, tarde o temprano llegara el momento de decirle a mis seres queridos que mi primer beso, mi primera vez y mi primer todo fue con un él y no con una ella, y que así lo quisiera en el futuro.


D.

1 comentario:

alex dijo...

Parece que 20 años donde has caminado mucho y te has hecho un hombre pasito a pasito. El futuro dejalo estar nene, no lo pienses que es malo. Yo a tus años me imaginaba más mayor y no me podría ni pensar lo que ahora soy en la vida, así que no le des muchas vueltas...

Sigue viviendo la vida tal y como venga y en el amor, igual, tu que puedes y se tienes libre, dejalo venir y disfrutalo.

Un beso cielo